Una red transformadora (Hubs)

Los anglosajones lo llaman hubs (traducción literal: centro de un sistema en general), en informática significa algo así como concentrador de varias redes a las que conecta, y en comunicación aérea un gran aeropuerto (Barajas, por ejemplo) que luego se sirve de otros menores.
Pero en el mundo moderno global, los hubs son esenciales centros de distribución y generación de información que sirven a una idea, básicos para la libertad de expresión (también para la contra información) y el activismo sociopolítico que pretende transformar las cosas y extender un pensamiento, una idea o un espíritu. Y nos va haciendo falta uno como el comer que lleve a la práctica, bajo el control de los activistas y sus organizaciones sociales, las máximas de “lo que no se publica no existe” y “lo que no se comparte, no sirve”.
Lo que pasa es que en este siglo, publicar ha cambiado de significado y nada que no escoja su público y sus objetivos más allá de los viejos diarios y los medios generalistas que persiguen audiencias centradas y consumidoras de los productores comercializados por sus patrocinadores (marcas de coches o estados) sirve de mucho. Las radios y las teles ya no se consumen solo en los viejos electrodomésticos, sino en Internet, en varios horarios y lenguas distintas, con otros hábitos, en otros formatos y con otros objetivos.
Las organizaciones sociales aragonesas (de quien ahora hablo y en las que participo), las españolas, las latinas, las europeas y las globales, carecen aún de la práctica extendida de una red y un hub horizontal que actúe como “centro de pensamiento” y distribuidor democrático de información, acción y reflexión que amplifique su discurso y sus contenidos a los medios convencionales (mientras se redefinen y buscan como financiar sus pingues negocios), los centros de poder, las redes sociales alternativas, los individuos conectados y la calle. Y, del mismo modo, nos adecuamos a los tiempos para idear o aprender nuevas maneras de movilización y transformación política que no se parezcan a las antiguas, y muchas veces, poco prácticas viejas maneras de manifestación, denuncia y protesta.
Este hub será democrático, al menos más que los medios de comunicación convencionales de los que también se servirá, porque no será un negocio ni una estructura vertical y porque debería ser un “centro actuante” común para buena parte de los movimientos sociales transformadores más allá de la etiqueta que les asignemos.
En Aragón y en el conjunto de España hay una experiencia de la que nutrirnos. El Faro, en ExpoAgua´08 de Zaragoza, supuso un radical antes y después en la forma de actuar y un intento en la de comunicar, que enseño muchas cosas a muchos y muchas activistas y a muchas organizaciones ecologistas, de solidaridad, de cooperación, de lucha contra la pobreza y hasta religiosas que se conocían, se habían cruzado en el camino, se miraban con recelo y desconfianza y que casi nunca habían compartido medios, esfuerzos y objetivos. Juntas dieron vida a un proyecto maravilloso en cuyo legado y esencia está este espíritu del que hablo.
Este sistema de creación y distribución de ideas se ha utilizado con éxito en varias ocasiones de modo temporal. Quizá un buen ejemplo sea la AIDS´08, la última conferencia mundial sobre el sida, que amplió su alcance en los medios de comunicación convencionales (en periodo de redefinición y financiación, ya veremos como) y penetró en las cada vez mas fiables, amplias y transformadoras redes sociales, facilitando el acceso a su contenido de un modo que nadie y nada más, por ahora, pueden hacer. Y no olvidemos como las convocatorias alter globalización han alcanzado su distribución y control global de la información como nunca antes habíamos conocido y creado sus nuevas redes, más allá de su uso frívolo y obsesivo para sustituir los viejos modos de relación humana.
De lo que se trata ahora es de dejar de suspirar para que “nos publiquen” (cuyo efecto tampoco es para tanto) y de organizar nuestro propio hub que “enrede” a millones de personas, es posible que incluso no organizadas ni adscritas con las que compartir el trabajo y el activismo.
El lingüista y analista político estadounidense, George Lakoff, fundador del Rockrigde Institute en California, habla de esto en su Puntos de Reflexión (Península, 2008) de un modo, digamos más burgués y menos transformador, cuando analiza el fenómeno biconceptualismo, marcos profundos y estrategias de comunicación, pero muy útil. No habla de hub (ese es el medio) pero si de los objetivos. No en vano, este hombre es uno de los ideólogos de la campaña y el estilo Obama que anduvo durante años clamando por un viraje real de los progresistas frente al dominio sociológico conservador en su país y el mundo.

Un hub útil sería además también un especie de Think Tank, un centro de pensamiento que elabore estrategias y discursos transformadores que no nos deje solo en el mar de la protesta y la denuncia (que no está nada mal) sino que nos lleve también a la playa de la propuesta, política, practica y espiritualmente más evolucionada. Eso que en El Faro se llamó denuncia propositiva.
Vendría además a cubrir el espantoso vacío generado por los partidos políticos de la izquierda que no generan ideas nuevas ni por error y que llevan, con suerte, una eternidad limitándose a capear los problemas cuando aparecen o a trasladar hasta aquí ideas aplicadas por la socialdemocracia en otros países (como la necesaria y lentísima Ley de la Dependencia traducida del sueco) o políticas de imagen (como la gloriosa campaña de Obama) que solo son transformadoras si debajo hay, de verdad, algo con enjundia y afán transformador.
Porque es de la calle, de la experiencia cotidiana y del contacto real con la vida de la gente, no por proximidad, sino porque somos esa gente, y no por escuchar a los protagonistas de las vidas publicadas sino porque somos esos protagonistas, de donde la vida nos puede enseñar como encarar la transformación de la realidad.

Se que de eso ya se está hablando y dando pasitos muy importantes.
Así que, ¿cuándo empezamos?
Verano de 2009