Agua, rios y pueblos. Una exposición, una película y una verdad pendiente


El Paraninfo de Zaragoza acoge una exposición sobre las luchas del agua, organizada por la Fundación Nueva Cultura del Agua, que muestra "el perfil humano de los conflictos en el que las personas afectadas dejan de ser una fría estadística para comunicarnos directamente sus angustias, sus razones y sus esperanzas".
Por exceso y por defecto y tantas veces por culpa de la acción humana, el agua ha sido y es fuente de conflictos históricos que han anegado pueblos, hundido valles, matado poblaciones, condenado futuros y anulado realidades históricas. Y casi siempre se han interpretado injustamente a la luz de los intereses de algunos poderosos y bajo el tamiz de una cómoda, peligrosa y cruel desinformación que ha escondido a sus heroicos resistentes sin nombre o los ha querido convertir en excentricos, obtusos y exaltados contra el progreso. Y casi nunca ha sido así.
Sólo como ejemplo, en el año 2000, la Comisión Mundial de Presas presentó un informe tras dos años de trabajo con todas las posibles partes afectadas en el mundo, impulsado por el Banco Mundial, llevado a cabo por International Rivers Network y dirigido por el profesor Kader Asmal, entonces ministro de Medio Ambiente de Sudafrica. En él se dice, entre otras cosas, que las grandes presas han superado por sistema un 56% sus presupuestos iniciales, que los beneficios nunca llegaron a la mitad de lo previsto, que los impactos sobre el medio y las personas fueron demoledores y que han desplazado entre 40 y 80 millones de personas; ni siquiera pueden ajustar el terrible impacto humano generado.
Está exposición, dirigida por el profesor Pedro Arrojo y comisariada por Tove Heiskel cuenta todo eso con algunas maravillosas y espeluznantes fotos, acompañadas de reveladores textos, y resulta un aldabonazo en la frágil memoria y la escurridiza conciencia de las mayorías.
La exposición tiene un precioso catálogo coordinado por Marisancho Menjón y diseñado por Isidro Ferrer y una película estremecedora dirigida por Sonia Llera.
Desde Jánovas (Aragón/España) a Cajamarca (Perú), de Ilisu (Turquia) a Sardar-Sarovar (India), desde La Parota (México) a Traveston (Australia), desde el rio Omo (Etiopia) a New Orleans (EEUU), si pinchas aquí veras la exposición y su fundamento y la película de Sonia Llera con desastres, victorias y resistencias que hacen más grande y más decrépita a la humanidad.
También veras como puedes apoyar estas luchas.
http://www.aguasriosypueblos.org/

Los errores neoliberales sobre las pensiones


Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, el 11.10.10

Hace unos días, los mismos cien economistas que hace unos meses absorbieron la atención de los medios con sus propuestas de abaratar el coste del despido en España, han hecho otra propuesta que, reflejando la misma sensibilidad neoliberal, afectará también de una manera muy notable –empeorándola- la calidad de vida de las clases populares y, muy en especial, de los pensionistas. Bajo el argumento (que mostraré en este artículo que está equivocado) de que el sistema de pensiones públicas en España no es viable, sugieren que éstas se reduzcan, criticando al gobierno socialista por ser excesivamente moderado y cauteloso en sus recientes propuestas de reformas. Y como era de esperar, los medios escritos y orales (radio y televisión, incluidos los públicos) de mayor difusión del país (la mayoría también de persuasión neoliberal) se han movilizado ofreciéndoles todo tipo de cajas de resonancia, negadas, por cierto, a los autores con mentalidad más crítica y rigurosa que cuestionan tal sabiduría convencional neoliberal. La mayoría de los argumentos presentados por estos economistas no son nuevos. Todo lo contrario, son la última versión de una larga lista de informes y propuestas financiadas por la banca y las cajas de ahorro y las compañías de seguros, que han ido repitiendo machaconamente la inviabilidad del sistema de pensiones públicas, anunciando su colapso para determinada fecha, que se ha ido retrasando a medida que el “predecible” colapso no se ha materializado. No es, pues, un mensaje nuevo el proveído por estos economistas, muchos de ellos con documentadas conexiones con estos grupos de presión, y muy en particular, con FEDEA, el centro intelectual del capital financiero del país, mayor motor del manifiesto . No estoy indicando con ello que cada uno de estos economistas sean portavoces de tales intereses (aunque muchos de ellos sí que lo son). Pero sí que es verdad que la mayoría –sino todos- están imbuidos de la sabiduría convencional del pensamiento económico neoliberal español que ha estado muy influenciado por la banca. De la misma manera que la industria farmacéutica influencia, en gran manera (a través de revistas, congresos, fundaciones y otras intervenciones financiadas por tal industria), a la cultura médica en nuestro país, la banca, cajas y compañías de seguros influencian a la cultura económica. La mayoría de revistas económicas y gran número de centros de investigación económicos., como FEDEA, están financiados por la banca y cajas de ahorro, que promueven el pensamiento neoliberal dentro de la comunidad económica, de manera que se ha convertido en la sabiduría convencional de la cual tales economistas son portavoces. Basta ver la discusión sobre la crisis y sus soluciones que aparece en las páginas económicas de los mayores rotativos del país o de la prensa económica, para ver la veracidad de tal observación. Los mismos economistas que fueron incapaces de predecir la crisis (ninguno de los 100 firmantes predijo la crisis financiera que hemos estado sufriendo) ahora están pontificando en cómo resolverla. Y en este proyecto, claramente propagandístico repiten una y otra vez sus argumentos, muchos de ellos de escasa o nula credibilidad científica.

¿Dónde está el problema?
Uno de los argumentos repetidos ad nauseum es que el número de trabajadores cotizantes por pensionista irá descendiendo haciendo inviable el sistema. Veamos dónde está el error de esta tesis. Y para ello, vayamos a una actividad económica, la agricultura, que ilustra donde se encuentra aquel error. Hace cincuenta años, el 30% de la población activa en España trabajaba en la agricultura alimentando a toda la población española. Hoy sólo el 3% trabaja en la agricultura y, como consecuencia del enorme aumento de la productividad, los trabajadores agrícolas producen más alimentos que hace cincuenta años, de manera tal que el estado incluso les subvenciona para que no produzcan más. En vista de esta situación, es fácil ver lo absurdo que hubiera sido si hace cincuenta años algunos economistas hubieran alarmado a la población, indicando que la predecible bajada del número de trabajadores en el campo significaría que dentro de cincuenta años no habría suficientes trabajadores agrícolas para alimentar a la población y, como resultado, la gente moriría de hambre. El enorme fallo de aquellos argumentos alarmistas es que sus proponentes olvidaron el crecimiento de la productividad y el impacto que tal crecimiento tendría en la producción del alimento por trabajador. Hoy un trabajador agrícola hace lo que hacían diez trabajadores hace cincuenta años. Y es probable que en cincuenta años, a partir de ahora, se produzca al menos diez veces más, pues el crecimiento de productividad históricamente ha sido muy acentuado.
Saque el lector ahora el nombre de alimentos y ponga pensiones. Y verá lo absurdo que es el argumento que se utiliza constantemente de que las pensiones son insostenibles porque dentro de cincuenta años tendremos sólo un trabajador cotizante que pague la pensión de un jubilado, cuando hoy se necesitan tres. Se dice que, puesto que ahora se necesitan tres trabajadores por pensionista, al incrementar el número de pensionistas, dentro de cincuenta años tendremos sólo un trabajador por pensionista, lo cual es insostenible, ignorando que en 2060, consecuencia del incremento de la productividad, un trabajador podrá sostener a un pensionista (e incluso a más de uno).
Otro dato alarmista que utilizan los economistas neoliberales, que antes lo habían utilizado el Banco de España y la Comisión Europea, es el cálculo de que dentro de cincuenta años España se gastará en pensiones el 15% del PIB, casi el doble de lo que se gastó en 2007, el 8% del PIB. De estas cifras se concluye que el país no puede sostener tal crecimiento del gasto, pues reduciría considerablemente los recursos para los no pensionistas. De nuevo, tal alarma es injustificada, pues también ignora el impacto del crecimiento de la productividad en el PIB. Veamos los datos. Suponga el lector que la productividad creciera un 1,5% por año, una cifra razonable. Es el promedio de crecimiento de la productividad en España de los últimos cincuenta años. Ello implica que si el PIB de España fuera 100 ahora, en el año 2060, el PIB habría crecido 2,25 veces, siendo 225 (valorado en moneda constante: en realidad el crecimiento en moneda real será incluso mucho mayor al incluir la inflación). Pues bien, si en el año 2007 nos gastamos el 8% del PIB en pensiones (es decir, 8 de 100), según aquellas predicciones alarmistas en el año 2060 nos gastaremos el 15% del PIB en pensiones (sobre 225 unidades significa 33 unidades). Pero fíjense que ello quiere decir que en el 2007 nos quedaban 100-8= 92 unidades para los no pensionistas, mientras que en el 2060 quedarán para los no pensionistas una cifra incluso mucho mayor 225-33=192, y ello a pesar de que el porcentaje del PIB en pensiones sea entonces mucho más elevado (15%) que en el 2008 (8%). De ahí que las alarmas que constantemente se dan al hecho de que el porcentaje del PIB en las pensiones se pueda doblar dentro de cincuenta años, no tiene ninguna base para preocuparnos. En realidad, hace cincuenta años, España se gastaba en pensiones el 3%. Y ya entonces había economistas que decían que el sistema de pensiones públicas era insostenible, y que a la larga el sistema colapsaría. Pues bien, ahora se gasta más del doble (8%) y no hay ninguna crisis, y la Seguridad Social tiene un superávit. No hay, pues, un problema de viabilidad de las pensiones públicas. Sí lo hay, por cierto, en las pensiones privadas. De ahí la masiva movilización de la Banca, dirigida por su Gobernador, el Sr. Miguel Angel Fernández Ordóñez, cuestionando la sostenibilidad de las pensiones públicas.

Para leerlo completo, pincha aqui.



Everything but the girl, mi memoria emocional


Hay una banda que resume buena parte de mi biografía emocional. (Si cariño, lo que digo tarde si, tarde no, cuando lo pongo en casa). Ellos nacieron en 1982 y yo los descubrí dos años después, en una tarde triste sin motivo, en mitad de la adolescencia. Hasta hoy han definido mis estados emocionales sin sentido ni explicación. Una pareja cuyos sonidos básicos y brillantes fueron desde el intimismo mas frío hasta la ternura más benéfica.
Se llama Eveything but the girl (EBTG)
. Es una banda inglesa formada en la ciudad de Hull en el año 1982, compuesta por su cantante principal y en ocasiones guitarrista Tracey Thorn, y el guitarrista, teclista y vocalista Ben Watt. Pareja en la vida real e inteligentemente reacios a contar nada que no sea musical y a participar en la vida social como Stars.
Su nombre nace de un misógino slogan publicitario visto en la fachada de una tienda de muebles en su ciudad: "for your bedroom needs, we sell everything but the girl, (Literalmente, “De lo que tu dormitorio necesita, podemos venderte todo menos la chica. Esta frase había aparecido varias veces en boca de héroes del comic estadounidense cuando, perseguido por los malos, gritaba: “todo menos mi chica”).
Pero el resumen de esa memoria emocional (más allá de canciones políticas, Aute, Bowie, Queen, Lou Reed o The Cure),se concentra en un disco de junio de 1992 llamado Acoustic en el que incluyen versiones de Elvis Costello, Cindy Lauper, Tom Waits y Bruce Springsteen, además de siete canciones propias de una delicadeza extrema rozando la tristeza congénita. Un disco de proezas sentimentales y literatura cotidiana donde dos voces, una guitarra y unos arreglos básicos muy de esa década hacen maravillas. Al menos, con mi corazón. Tanto como para haber atesorado todos sus discos y haber elegido tres o cuatro canciones de este dúo para casi cada momento del día. No llega a mi obsesión con J.S.Bach o Jhon Coltrane, pero se aproxima.
EBTG también saben bailar y hacer bailar. La misma delicadeza y personalidad exhiben a partir de 1996 y Walking Wouded, su noveno disco, en sonidos dance y muchísimo más electrónicos que habían probado en la versión de Missing un disco antes. Un cambio vital en sus vidas privadas y varias colaboraciones con músicos de trabajan en otros parámetros estéticos como Massive Attack, hicieron el cambio.
Siguen vivos. Las buenas canciones son casi eternas.

Pincha su web oficial: www.ebtg.com

Un hombre español de 70 años

A un hombre de unos 70 años le está entrevistando un periodista en plena calle. El hombre entrevistado se expresa del siguiente modo:
- Soy hijo de exiliados. Hasta los 27 años y poco antes de la transición no pude volver a España por culpa de Franco.
A mi padre, pobrecito, no sabíamos ni dónde enterrarle.
Mi madre estuvo muchos años en silla de ruedas.
Ahora tengo 70 años.
Hace meses me sacaron el 30 % de un pulmón.
Mi mujer es inmigrante. Tengo tres hijos con ella. De los tres sólo trabaja una, la del medio,.... pero no cobra nada. Todos, incluidos los nietos, viven de mi asignación.
La mayor se acaba de divorciar. Mi yerno se daba a las drogas y al alcohol y la ha dejado con dos niños.
El pequeño de mis hijos aún no se ha ido de casa y además se ha casado con una divorciada y la ha traído a vivir con nosotros. Esa señora antes trabajaba, tenía muy buen puesto, pero desde que vino a mi casa ya no hace nada. Ahora tienen dos niñas que también viven bajo nuestro techo.... y para colmo este año, con lo de la crisis, casi no nos hemos podido ir de vacaciones y si me apuras...... ni he podido celebrar que España ha ganado el Mundial.

El periodista pone los ojos muy redondos y comenta:
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"Majestad, no creo que su situación sea tan mala".

Zaragoza 2016. Diario de una ilusión I y II

Alguien ha convocado en facebook, a las cinco de hoy en la Plaza de San Felipe, para recibir en grupo el veredicto del jurado y celebrarlo. Con la misma ilusión de ese ciudadano que parece dar por hecho el pase a la final, viaja la delegación. Nos hemos autoprohibido ensayar otra vez, volver a reconsiderar como vamos a dirigirnos al jurado o caer en el desanimo del “que difícil es” o en la euforia de “pasamos seguro”. Pero apenas contemplamos la primera opción, porque sin convencimiento no hay convicción ni hay posibilidades.

Estamos todos: el alcalde, los portavoces de la oposición, Gobierno de Aragón, prensa, la tele, la radio, voluntarios y hasta dos activistas de ese invento en la red llamado Cultouring (www.cultouring.eu), que quieren hacer un “Así se hizo” para la posteridad. Y estamos los currelas de la cosa que somos en realidad 400 creadores y artistas que durante meses se curraron el proyecto junto a las entidades sociales y las industrias culturales que ellos mismos conforman.

A las tres de la tarde estaremos jugándonos un nuevo modelo cultural sostenible, hecho por todos, pensando en el sueño de otra Europa unida y otra cultura. El trabajo en red, la cogestión, la movilidad europea y el sentido común en época de crisis de la que tenemos mucho que aprender. Contaremos que Zaragoza se ha anticipado porque ya se ha dotado, o está en ello, de suficientes equipamientos culturales, y presenta una propuesta viable, utópica pero realista, superando cualquier posible contradicción. “Una ciudad de cultura y no de culturetas”, en las preclaras palabras del músico Sergio Vinadé, que también va en forma de video junto a artistas, líderes sociales e instituciones embarcadas en esta aventura.

Somos la candidatura distinta. Un examen oral tras el escrito del 11 de junio en forma de dosier. Ocho frente a doce, ponentes frente a jurado, en una sala en penumbra en el centro de Madrid.......................

.................Lloré unos diez minutos. No fue un llanto que quisiera reprimir. Llorar es cosa de hombres, y ocultar las emociones y los sentimientos solo produce más dolor.

Lloré porque hemos pasado a la final. Lloré porque hasta los compañeros de la prensa estuvieron a un tris de cruzar la frontera de la independencia para afiliarse al orgullo ciudadano. Lloré porque empezamos a poner en marcha un nuevo modelo cultural que los artistas, los creadores y los grupos sociales, hemos trabajado durante muchos meses pensando en Zaragoza y en Europa. Y lloré por que me dio la gana liberar así meses de trabajo duro, falta de comidas y falta de sueño. Ha valido tanto la pena que enfrentar el año siguiente para ser ganadores definitivos podemos hacerlo con más ilusión aún.

Mi teléfono alberga 152 sms de apoyo y felicitación, miles de envíos en twitter, cientos de llamadas. Empiezo este diario en el café del Museo Reina Sofía, convertido en improvisada redacción de prensa, donde los portátiles de los zaragozanos son mayoría. Son las nueve de la noche y aún hemos de preparar dos intervenciones para dos televisiones a las ocho de la mañana. Pero por encima de las ojeras, de la disfonía que se pasea por mi garganta y del agotamiento acumulando en que todos los currantes 2016 podríamos batir records, esta mañana verán en nuestros rostros la energía y el brillo que ninguna crema de belleza puede provocar. Eso es solo lo puede la felicidad. Bueno, y el amor.

Empezamos un año duro para llegar a ser designada Capital Europea de la Cultura. En el tren de vuelta se oyen menos gritos porque ya no nos queda voz, y ya no hay nervios porque el cansancio y la felicidad nos pueden. Ahora ya se ven las luces de la estación de Delicias. Bajo esos difusos reflejos nocturnos está Zaragoza, una ciudad a la que le van los retos y las encrucijadas como demuestran más de 2000 años de historia. La ciudad que va explicar a Europa cual es el nuevo modelo cultural para todos, que todos hemos hecho.

Ocho personas frente a doce ayer por la tarde. Los ponentes frente al jurado en una sala en penumbra en el centro de Madrid. Pero hoy, en su suelo, aún están barriendo restos de nuestra alegría.

Publicados en El Periódico de Aragón los día 30 de septiembre y 1 de Octubre